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El futuro de la educación superior según los expertos: Tendencias y predicciones

Escrito por Andrés Núñez | 21/10/2021 07:27:00 PM

Hoy en día, la educación superior se está transformando de forma acelerada a fin de satisfacer las necesidades emergentes de una economía del conocimiento global y digital. Ya en muchas universidades, el futuro llegó antes de lo previsto, de forma abrupta y sin invitación.

Para mantenerse relevantes y adaptarse a estos tiempos de evolución constante, los líderes universitarios deben empezar a preguntarse:

  • ¿Cómo son las experiencias de aprendizaje que los estudiantes modernos esperan? 
  • ¿Cómo se pueden utilizar mejor los datos para tomar decisiones en tiempo real, que mejoren significativamente las experiencias de los estudiantes?
  •  ¿A qué nuevos mercados se quiere atender y cómo se puede hacer de manera efectiva? 
  • ¿Cómo podemos innovar para operar en una escala que produzca más ganancias y crecimiento para la organización de forma sostenible? 

Analizando el escenario actual y las diferentes proyecciones de expertos, podemos decir que la educación superior apunta a un futuro basado en resultados e independiente del tiempo y espacio. La gran apuesta universitaria se dirige hacia una transformación digital, personalizada y accesible, que supera las barreras geográficas y está disponible a toda hora.

Al consultar varias entidades de autoridad en la industria estos últimos meses, en Griky coincidimos con muchos de ellos. Aquí presentamos nuestras predicciones sobre el futuro de la educación superior:

1) Ingresarán nuevos productores y distribuidores de contenido educativo al mercado, impulsando la competencia y las opciones de los estudiantes, al tiempo que reducen los precios.

La educación superior pasará de una relativa uniformidad respecto de la oferta educativa, a una gran diversidad en la cual proliferarán diferentes tipos de proveedores y formas de servicios. Estos nuevos participantes favorecerán el uso de las tecnologías digitales, alejándose cada vez más de la educación tradicional, basada en un tiempo y lugar definidos. También crearán títulos de bajo costo, ofrecerán una educación basada en competencias o resultados y otorgarán credenciales no tradicionales.

En consonancia con estos nuevos agentes educativos, veremos una mezcla de campus reales, campus aumentados (donde la realidad mixta y el mundo analógico estarán fusionados) y entornos de aprendizaje virtual. Desde el punto de vista educativo, observaremos mucha más experimentación con el contenido y la entrega del mismo.

Lo digital primero: La gran mayoría de los nuevos cursos serán diseñados para impartirse a través de las tecnologías, y podrán complementarse con apoyo humano presencial.

Frente a este panorama, se les presenta a todas las instituciones educativas el desafío de encontrar formas mejores que Zoom (o similares) para impartir sus cursos online, ya que el formato de educación virtual difícilmente desaparezca una vez que la pandemia termine.

2) Aumentará el poder de los consumidores de educación superior. Los estudiantes nunca antes habían tenido tanto poder sobre el consumo de información educativa.

La pandemia del COVID-19 contribuyó en gran medida en este empoderamiento. Ahora, los estudiantes tienen un gran control colectivo que influenciará a la educación superior.

Mientras el aprendizaje remoto y online va ganando cada vez mayor aceptación, pasando desde la educación primaria hasta la educación universitaria, los modelos de enseñanza presencial seguirán siendo importantes, pero se volverán un complemento.

Frente a esto, las instituciones educativas que prosperarán en el futuro serán aquellas que pongan de forma verdadera y auténtica las necesidades de sus estudiantes al frente de todas sus decisiones.

Tomemos por ejemplo, el caso de las industrias de películas. Con el advenimiento de la economía del conocimiento global y digital, se multiplicó el número de proveedores y difusores de contenido, dando a los consumidores la posibilidad de elegir entre qué, dónde, cuándo y cómo del contenido consumen. Lo mismo ocurrirá con la educación superior.

La Revolución Digital otorgará cada vez más poder al alumno, lo cual significan más opciones sobre todos los aspectos de su propia educación. Con acceso casi universal a dispositivos digitales e Internet, los estudiantes buscarán en las universidades lo mismo que obtienen de la industria de la música o el cine: Accesibilidad y personalización máxima. Los estudiantes buscarán una educación que se adapte a sus circunstancias, a la que puedan acceder en cualquier momento y lugar. Por eso, las universidades deberán separar cada vez más sus programas y servicios, ofreciendo cursos o carreras especializadas para que los estudiantes puedan comprar a precios asequibles solo lo que necesitan o desean, incluso simultáneamente al cursar una carrera presencial formal.

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3) Surgirán nuevas formas de titulación y de educación orientada en el “aquí y ahora”.

La constante necesidad de mejorar y renovar las habilidades, producto de la automatización, la creciente demanda de upskilling y reskilling y la pandemia, hará que los programas educativos se alineen con las necesidades inmediatas del mercado laboral y proporcionen certificados, microcredenciales e insignias. Estas certificaciones a corto plazo y la educación "justo a tiempo" (orientada al presente y es más inmediata) aumentarán en estatus y valor y dominarán el panorama futuro de la educación superior.

Ya en la actualidad, cada vez más estudiantes están interesados en esta clase de credenciales y en la educación basada en competencias. Esto se explica en parte por el aumento del desempleo y la pérdida de puestos de trabajo a causa del COVID-19, y también porque muchas personas no cuentan con la disponibilidad de 2 a 4 años para obtener un título antes de reincorporarse a la fuerza laboral. Por tales motivos, el valor de las certificaciones cortas y especializadas cobra mayor relevancia para encontrar un nuevo trabajo. Cada vez más los empleadores irán dando más importancia al valor de las habilidades y competencias. 

Las universidades más innovadoras ya han comenzado a brindar a sus estudiantes la oportunidad de obtener credenciales o títulos intermedios a medida que avanzan en sus estudios. Así, con horarios de clases flexibles, los alumnos pueden adquirir habilidades y credenciales que los habilita a trabajar mientras siguen estudiando. Esta estrategia educativa colabora para cerrar la brecha entre los títulos universitarios y los conjuntos de habilidades requeridas para los estudiantes universitarios de hoy y del futuro. 

Lectura recomendada: Microcredenciales y su impacto en la educación superior

4) La mentalidad de crecimiento es el factor diferenciador que les permitirá triunfar y sobrevivir.

Las universidades que tienen prácticas obsoletas que se desarrollaron antes de las tecnologías digitales o que emplean modelos de aprendizaje que ya no satisfacen las necesidades en desarrollo de los estudiantes actuales, pueden resultar un obstáculo para el crecimiento de las mismas. La idea de que las universidades vuelvan a “la antigua normalidad” pre-pandémica, es una fantasía anticuada e irreal. Es muy poco probable que la vieja versión de lo normal regrese alguna vez. Para seguir siendo relevantes, las instituciones educativas tendrán que continuar por el camino que trajo la pandemia mundial, desafiando las normas establecidas y manteniéndose flexibles frente a los cambios que continúan evolucionando (cada vez más rápido). Deberán comprometerse con estrategias centradas en soluciones en respuesta a un mundo en constante cambio.

Frente a esta perspectiva, el aprendizaje permanente se considera ya un nuevo modelo de negocio atractivo para atraer nuevos mercados, especialmente una población en crecimiento: los estudiantes no tradicionales. También se estima que las universidades avanzarán hacia un modelo de suscripción, mediante el cual, por un pago regular, las personas tendrán acceso a una variedad de programas, lo que podría retener la lealtad de sus estudiantes a lo largo de su vida.

 

Las universidades de la Era Digital deben aprender más que enseñar, deben estar centradas en los estudiantes y no en los profesores. Por suerte, las iniciativas observadas en la educación superior se mueven precisamente en estas direcciones. Apuntan a un futuro basado en resultados, independiente del tiempo, personalizado, digital, de bajo costo y disponible en cualquier momento y lugar.

¿Estás de acuerdo con nuestras predicciones? ¿Cómo crees tú que sea el futuro del aprendizaje en las universidades?